Una fachada de volúmenes blancos y marcos negros, con un pórtico a doble altura que enmarca el acceso y un portón de celosía que resguarda la cochera. La vegetación iluminada suaviza la entrada, con las montañas como telón de fondo.
Adentro, la sala a doble altura se abre al jardín con ventanales de piso a techo. Una escalera de mármol con barandal de cable conecta los niveles, y un bar de mármol negro con muro ranurado integra la cocina, el comedor y las áreas sociales.
En los espacios privados dominan los tonos neutros, la madera y la luz cálida: una recámara principal serena con vista a los árboles y una sala de TV acogedora.
- Tipo
- Residencial
- Alcance
- Arquitectura e interiorismo
Galería
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